Punto de vista de Sofía
—Sabía que eventualmente cederías —dijo, con una sonrisa burlona jugando en sus labios. Su voz destilaba satisfacción arrogante, el tono de un vencedor regodeándose en su triunfo—. Después de todo —continuó, sus ojos brillando con una luz cruel—, no tenías otras opciones.
Señaló una silla frente a su escritorio, con movimientos lánguidos y seguros. Regresó a su asiento, la viva imagen del poder relajado, y colocó varias hojas de papel frente a él.
—Ya que has aceptado mis condiciones —comenzó, con voz suave y profesional—, necesito que firmes este acuerdo. No quiero... malentendidos después. Acusaciones de violación o coacción. Ya sabes. Tengo una reputación que mantener. —Las palabras fueron pronunciadas con naturalidad, pero la amenaza subyacente era clara.
Mi corazón se hundió mientras revisaba el documento, la jerga legal volviéndose borrosa ante mis ojos. Las cláusulas eran duras, explícitas y completamente humillantes:
Acuerdo Entre la Sra. Sofía Vásquez y