Punto de vista de Sofía
Su pregunta quedó suspendida en el aire, afilada e inesperada, cortando el tenso silencio. Era una pregunta que arrastraba multitud de recuerdos dolorosos, una pregunta que no quería responder. ¿Por qué me preguntaba esto ahora?, pensé, mientras una ola de amargura me invadía.
No preguntó antes de agredirme, antes de violarme. ¿Por qué preguntar ahora, cuando el daño ya estaba hecho?
—¿Qué sentido tiene preguntar esto ahora? —repliqué con la voz cargada de sarcasmo—. No preguntaste antes de agredirme, ¿por qué preguntar ahora?
—Solo responde la pregunta —exigió, endureciendo su tono—. ¿Fue tu primera vez conmigo? ¿Eras virgen antes de esa noche? —Sus ojos me taladraban, escudriñando, acusando. Parecía empeñado en reabrir viejas heridas, en retorcer el cuchillo más profundo.
—Sí —admití a regañadientes, la palabra cargada de vergüenza y arrepentimiento—. Sí, era virgen antes de esa noche.
La confesión pareció cambiar algo en él. La ira en sus ojos se suavizó, ree