La mirada de Zyan podía asesinarlo ahora mismo, pero él sabía que tenía razón. Tenía que admitir que algo se removió dentro de él cuando Samara lo apuntó, esto no se lo hubiera esperado nunca. Ni siquiera recordaba alguna vez que se haya atrevido a defenderlo a él de una situación similar.
—Vas a arrepentirte —le advierta a Lucca
—No, no lo haré. Y si no quieres que llame a seguridad, es mejor que te vayas ahora.
—Esto es una locura —es lo que dice antes de salir de allí.
Samara deja salir el a