Si había algo de lo que Renato estaba seguro en la vida, era de que había perdido completamente el control de ella. Desde que Alessandro se reveló como su enemigo, no había vuelto a tener paz. Era como si el infierno se hubiera instalado definitivamente en su existencia.
Todo parecía derrumbarse al mismo tiempo.
Cada nueva noticia, cada nuevo problema, aparecía como otro golpe en una vida que él ya apenas conseguía mantener en pie.
Ya no bastaba la preocupación por Sara. Ahora tampoco podía dej