Sorprendida por todo lo que Odete le contó, Sara apoyó una mano en la mesa y pasó la otra por el rostro, intentando ordenar sus pensamientos. La cabeza parecía darle vueltas.
—¿Qué pasa, Sara? ¿Qué te tiene así? —preguntó Odete, percibiendo la confusión en sus ojos.
—No lo sé… todo esto es nuevo y aterrador para mí. Tengo miedo de interpretar mal y terminar creando cosas que no existen.
Odete la observó con comprensión.
—Sé lo que sientes. Es normal, sobre todo después de todo lo que pasaste. P