¿Qué estaba pasando allí?
Sara no lograba ordenar sus propios pensamientos; todo parecía demasiado confuso. El corazón le latía descompasado, no solo por la cercanía de él, sino por la inquietante certeza de que algo estaba creciendo dentro de ella, algo que cada día se volvía más difícil de contener.
«No puedo estar gustando de él», pensó, mientras sentía la mirada de Renato sobre ella.
El vapor subía por el ambiente, y el baño parecía encogerse, como si el mundo entero se hubiera reducido a a