Mundo ficciónIniciar sesiónEl domingo me desperté en la cama y me desperté bastante tarde. La mansión entera estaba en silencio cuando bajé a la cocina y uno de los cafés fríos estaba para mi en una de las baldas más bajas de la nevera.
Me mordí el labio recordando la madrugada de esa noche. Mi secreto en ese momento era que empezaba a sentir demasiado por mi jefe.
Con el café frío en la mano subí al cuarto y me senté en el escritorio. Encendí mi ordenador para empezar a buscar. En menos de







