Quedé con Tory por la mañana, tras desayunar, y antes de salir él me dio esa tarjeta prepago.
—Gasta lo que quieras, y cómpra ropa para cuando quieras.
Asentí, sabiendo que compraría lo más barato para sacarme del apuro.
—¿Dónde iremos? Para saber la ocasión.
—Al club de golf de la primera vez.
Tory nos interrumpió cuando tocó el intercomunicador y el sonido llenó la casa. Estábamos en la entrada de la mansión y Enzo se acercó a tocar el botón.
—¿Quién? —bramó.
—Venga, capullo, abre