El sábado fue un día tranquilo y durante el desayuno Enzo me preguntó por el dinero.
—Me lo he quitado ya de encima, por lo menos lo de Rusia.
—¿Y tu madre?
—No quiero saber nada de ella.
Tuve la necesidad de preguntarle a él por su vida privada, no sabía nada sobre él y desde que se me cruzaron las ganas por conocerle más, eso rondó mi cabeza sin parar.
Convivir con Enzo era un lujo, sobre todo después de haber pasado por Evan. Era un hombre tranquilo, no dejaba cosas por medio, ni me g