—Déjame adivinar—Harper se plantó con los brazos cruzados frente a la puerta del apartamento de su jefe—. ¿Aún no puedes soportar a Brake después de que me salvara la vida hace semanas? ¿Qué más tiene que hacer para que lo trates con un poco de respeto? ¿Inventar una máquina del tiempo? ¿Detener una guerra nuclear?
Su jefe la miró con fastidio.
—No he dicho que fuera a ser grosero con él. Al menos eso no.
—Vaya, qué generoso de tu parte—replicó con sarcasmo.
Esa noche ella y Brake tenían previs