Harper nunca había conocido a nadie tan encantador como Brake. Era divertido y juguetón, pero también un caballero de los que ya no quedan. Siempre se preocupaba por ella, le abría las puertas, le cargaba los paquetes, le invitaba a cenar, y se ofendería si ella intentara hacer esas cosas por él. Después de sufrir a un ex novio que solo se dedicaba a inflar su ego, Harper valoraba la confianza y la humildad de Brake, estaba pensando en que ya no se lamentaba el hecho de haberse casado con él de