—¿Dónde lo dejamos hace rato?
Black después de volverla loca a besos, puso las manos de Harper sobre su camisa, intentando recrear lo que empezaron horas atrás y no pudieron terminar.
Definitivamente ella no le iba a poner pegas a eso.
Mientras iba desabotonando la camisa, no pudo evitar admirar la belleza de su esposo mientras él estaba dejando que ella hiciese lo que quisiera.
Qué atractivo era aquel hombre. Irradiaba una masculinidad innegable, pero al mismo tiempo se esforzaba por no intimi