La cena iba de maravillas, los niños se comportaban excelente y la conversación fluía de manera espléndida. ¿Qué más podría pedir, Harper? Sin embargo, desde que salieron del departamento de Black, lo que esos hombres del gobierno de Paraguay habían dicho, le estaba carcomiendo el cerebro.
¿Seguridad nacional? ¿Prohibido salir del país? ¿Era de verdad?
—¿Harper?
¿Ella se había metido en algo mucho más importante de lo que creía?
—¿Harper? ¿Me escuchas?
¿Y si lo perdía todo? ¿Y si…?
—¡Harper!
E