Lo que no esperaba era encontrarse con el rostro más familiar y sorprendente que podía imaginar. El hombre que estaba sentado frente a ella no era otro que su esposo, el mismo al que ella había dejado atrás junto a su antigua vida de abusada por su exnovio, Mark.
—¿Harper? —exclamó él con incredulidad y emoción—. ¿Eres tú?
Harper se quedó paralizada, sin poder creer lo que veía. Su corazón se aceleró y su mente se llenó de preguntas. ¿Qué hacía él aquí? ¿Cómo era posible que fuera el CEO de PWC