—Estás loca de remate.
Harper le dio el último toque al peinado de su hija y cogió la mochila.
—¿Loca de…?
—Shhs—la castaña le tapó la boca a Hannah y se reprochó a sí misma. Había soltado un taco delante de su hija—. No repitas esa palabra, solo los mayores pueden usarla y en situaciones muy especiales—le lanzó una mirada de enfado a su prima—. Esta es una situación especial porque tu tía me está sacando de quicio.
—Eres una contadora excelente. Ni siquiera tendrían que contratar a otros conta