Harper había pasado los últimos años de su vida huyendo de su pasado, de su madre, de Mark, de todo lo que la había lastimado y traicionado. Pero ahora, después de tanto tiempo, sentía que era hora de enfrentar sus demonios y cerrar las heridas que aún sangraban.
Wendy y Nellie, sus primas y únicas amigas en el mundo, le habían avisado a su madre que Harper había regresado a Dinamarca, el país donde había nacido y crecido. Pero también le habían dicho que necesitaba un espacio para sanar y recu