—Wendy, detente—Ya había tenido suficiente violencia y voces enfurecidas por una noche, ahora necesita descansar para poder cuidar de su abejita—. No sé si Mark era consciente del daño que me estaba haciendo o a Hannah; para ser precisos creo que estaba intentando educarnos a ambas.
—Dios Santo, la que se tiene que detener eres tú, Harper. ¿Cómo que educar? Él no tiene ni un solo derecho sobre ti que eres toda una mujer adulta en pleno derecho de todas sus facultades mentales y menos sobre una