“Oh sí”, gimo mientras tomo mi café con leche de caramelo de la máquina de café. Me llevo la deliciosa taza de café a los labios y justo cuando estoy a punto de dar un sorbo, me la quitan de la mano. “Oye, estaba a punto de beberme eso”, me quejo y levanto la mirada hacia mi sexy marido, que me miraba con el ceño fruncido.
“Nada de cafeína mientras estés embarazada”. Me regaña y yo lo veo seriamente.
“Pero…”.
“¡Ah!” Cole me corta, levantando un dedo, haciéndome callar. “Té de hierbas”, son