“¡Feliz cumpleaños!”.
Levanto la vista de mi escritorio y veo a Shayla de pie en la puerta de mi oficina en casa, desnuda y en su mano una magdalena con una vela, viéndose totalmente maravillosa. Sonrío, me recuesto en la silla y admiro a mi mujer. Está embarazada de cuatro meses de mi bebé y está resplandeciente, literalmente la más hermosa que jamás haya visto. Tiene una bonita barriguita que por fin empieza a notarse. “Señor, ten piedad. Muéstrame un regalo de cumpleaños más deseable que tú