Al día siguiente, Elena fue a su consulta con el médico que revisaba su problema de la lesión de su muñeca, y aprovechó para ir a buscar los resultados de la prueba que le había hecho el otro médico días atrás.
Su guardia se mantuvo callado y algo alejado cuando ella fue ahí a recoger los análisis. Elena se había apresurado antes a despejar cualquier posible sospecha y, con una sonrisa forzada, le explicó que solo había recogido unas medicinas y una radiografía, instrucciones que el médico le