Giovanni no dejó de mirarla mientras la acercaba más a él, pegando sus cuerpos. Sus labios descendieron lentamente hacia su cuello, dejando un rastro de besos que la hicieron cerrar los ojos, entregándose a las sensaciones que él provocaba.
Cada roce de su boca en su piel era una promesa, una advertencia, y Elena lo sabía. Él no la trataría con delicadeza, así cómo no lo hizo la primera vez. Y no era eso lo que ella buscaba tampoco. Necesitaba perderse en él, olvidar todo lo demás. Así que ya s