Victoria se encontraba profundamente dormida en su cama cuando su celular empezó a sonar.
El timbre insistente la sacó bruscamente de su sueño. Aturdida, alcanzó el teléfono y miró la pantalla. El nombre «Oliver» parpadeaba en la pantalla.
—¿Hola? —contestó con voz somnolienta.
—Señora Victoria, soy Ben, el encargado del club Pug. Estamos aquí con el señor Aguirre. Necesita ayuda para llegar a casa.
El corazón de Victoria se aceleró al instante. No esperaba una llamada de este tipo, especialmen