Capítulo 120: Hora equivocada para dormir
Aurora siguió apresuradamente por el pasillo, el corazón latiendo descompasado. Las palabras de Mariana resonaban en su mente como una avalancha desordenada, pero lo que más dolía era la sensación de haber sido dejada de lado por Andrews, la forma en que la ignoró como si ni siquiera existiera.
Atravesó los corredores y encontró a Rodrigo saliendo de la sala de juegos, completamente tambaleante, con un vaso vacío en la mano.
—Él… todavía está ahí —murmu