Los vellos de Amelia se erizaron ante las palabras de Alessandro, ¿quería hijos con ella? ¿Una familia? La garganta se le cerró y sus manos comenzaron a temblar, pero no mostró ni un ápice de debilidad ante aquellas palabras cargadas de una promesa que llegaba demasiado tarde. Aunque por dentro todo su cuerpo temblaba y su sistema nervioso parecía estar a punto de colapsar, mantuvo la barbilla en alto y la mirada fija en los ojos azules de su marido. La ironía de la situación no se le escapaba: