Ginevra se volteó con una lentitud calculada, permitiendo que la luz tenue de las lámparas de diseño de la estancia se reflejara en sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas. Caminó hacia él con una parsimonia que crispaba los nervios de Alessandro, sosteniendo la prueba de embarazo entre sus dedos. Al llegar frente a él, se la tendió con una indiferencia gélida que contrastaba con la tormenta que se desataba en el interior del hombre.
Alessandro arrebató el papel de sus manos con un ges