Capítulo — Todo era brillante
El día amaneció brillante para Carolina.
No era solo la luz que se filtraba por la ventana del hospital ni el reflejo suave del sol sobre las paredes claras. Era algo más profundo, casi sagrado. Todo era brillante, como si el mundo entero hubiera decidido, por una vez, mostrarse sin sombras.
Sus ojos veían más que nunca.
Y eso la conmovía de una manera casi dolorosa.
Siempre había sido corta de vista. Desde chica. En la escuela, en el liceo, en la universidad.