CAPÍTULO 98 — Todo era brillante
El día amaneció brillante para Carolina.
Sus ojos veían más que nunca.
Y eso la conmovía de una manera casi dolorosa.
Siempre había sido corta de vista. Desde chica. En la escuela, en el liceo, en la universidad. Aun con lentes, había pasado media vida levantándose del banco para caminar hasta el pizarrón, forzando la vista, regresando a su asiento con esa sensación persistente de llegar tarde a todo. A veces no alcanzaba a leer una palabra, una consigna, un