CAPÍTULO 97 — Lo que no se puede deshacer
Lourdes Vera volvió con unos papeles que debía entregarle al investigador del caso. Pasó frente a Martín con el cuerpo tenso y la mandíbula apretada. No era una postura defensiva: caminaba tratando de no gritarle todo lo que tenía atravesado en la garganta. Si aflojaba, aunque fuera un poco, sabía que iba a temblar… o a decir algo que ya no tendría vuelta atrás.
Frente a ella, Martín Fontes parecía más chico de lo que era. Desarmado. Con esa expresión