CAPÍTULO — Antes de la verdad
Gabriel hizo exactamente lo que Carolina le pidió, aun cuando cada fibra de su cuerpo le suplicaba lo contrario.
La fue a buscar al edificio del Grupo Fontes y, por precaución —por ella, por el momento, por todo lo que todavía estaba en juego—, mantuvo la distancia justa frente a todos. Un beso breve en la mejilla, correcto, casi protocolar. Una mano abierta para ayudarla a subir al auto. Ningún gesto que pudiera ser malinterpretado. Ninguna cercanía que levantara