CAPÍTULO 182— El secreto que divide
La mesa todavía estaba llena de tazas cuando sonó el teléfono de Milagros. El aroma del café aún flotaba en el aire y la tarde en la casa de ellos transcurría con esa calma doméstica que parecía no anunciar ningún sobresalto. Los bebés dormían en el corralito del living; Ariel respiraba profundamente con una mano fuera de la manta mientras su hermano se movía apenas, como si estuviera soñando.
Fabián e Isabel habían pasado a visitarlos para ver a sus bisni