CAPÍTULO 188— El Audio Que Llegó Tarde
La sala de espera respiraba el aroma a desinfectante… y a algo más difícil de nombrar. Ansiedad. Decisiones que habían llegado tarde, demasiado tarde.
Cristian estaba sentado, con las manos apoyadas sobre las piernas. Sus nudillos estaban blancos de tanto apretar sus propios muslos, como si quisiera anclarse al suelo antes de que la realidad se lo llevara puesto. Los lentes oscuros cubrían sus ojos, pero no podían ocultar el temblor de su mandíbula.
—¿Es