CAPÍTULO 18 — EL PESO DEL APELLIDO
(Punto de vista de Carolina)
El mensaje del directorio seguía ahí, iluminando la pantalla como una advertencia que parecía crecer cuanto más la miraba. Tenía la bandeja llena de notificaciones, pero había una que no dejaba de repetirse con insistencia, enviada al grupo completo de directores, una de esas que se quedan vibrando en el pecho mucho después de que el teléfono deja de hacerlo. Lo abrí de nuevo, aunque no fuera necesario, porque ya lo había leído tantas veces que lo sabía de memoria.
> “Carolina, hay un problema grave en la sucursal de Colonia. Necesitamos que viajes hoy mismo.
Necesitamos que te presentes como CEO. No podemos manejar esta crisis sin tu liderazgo.”
Otra vez esa palabra: CEO.
La misma que me perseguía desde que murió mi abuelo.
La que había caído sobre mis hombros como una armadura demasiado grande para alguien que todavía estaba aprendiendo a caminar entre ruinas.
Más abajo había otro mensaje, uno que, aunque