CAPÍTULO 158 — “La línea”
El aula de música olía a madera y a cables calientes. Las ventanas estaban apenas abiertas y entraba una luz del atardecer que no molestaba, que no lastimaba, que simplemente acompañaba. Kevin estaba sentado en el suelo, marcando el ritmo con la suela contra el parquet, Soledad discutía si una parte debía ir más arriba o más abajo, y Ayden Castell hacía comentarios sueltos sin mirar demasiado, como si no quisiera admitir que en realidad estaba escuchando todo.El casi