CAPÍTULO — El miedo también hereda
Lourdes no volvió del tribunal caminando.
Volvió huyendo.
No corría, porque su cuerpo ya no se lo permitía, pero cada paso tenía urgencia, como si quedarse quieta implicara aceptar algo que todavía no estaba lista para entender.
El hotel la recibió con ese perfume neutro de los lugares de paso, donde nadie pregunta demasiado y nadie se queda lo suficiente como para pertenecer…
y ella ahora debía encontrar un lugar para hacerlo.
Subió a la habitación.
Cerró la