CAPÍTULO 121 — El padre que no eligió el silencio
Ignacio Vera entró al juzgado con una carpeta bajo el brazo, el traje impecable y una decisión que podía costarle la relación con su hija.
No había dormido la noche anterior.
Cada vez que cerraba los ojos volvía a escuchar lo ocurrido en la habitación del hospital: la voz de Lourdes, firme y herida, ordenándole a Martín que se fuera; la respuesta de él, rota, pidiendo perdón sin encontrar una forma de reparar lo que había hecho.
Ignacio no ha