CAPÍTULO 123 La oportunidad que yo no tuve
Los días pasaron rapidísimo y la sala del juzgado volvió a llenarse cuando el juez regresó semanas después para dictar resolución.
Ninguno de los presentes hablaba y parecía que el silencio que los acompañaba no era solemne; era, podría decirse, denso. Era el tipo de quietud que nace cuando todos los presentes comprenden que nada saldrá intacto y que cualquier palabra puede modificar destinos que ya vienen demasiado heridos.
Lourdes se mantenía derec