El sueño pareció crecer y no lograba despertarme, no sabía cómo pasaba exactamente el tiempo.
Desperté esposada, con mi ropa a un lado y las luces enfocándome. Esto debía ser un sueño o una alucinación, no podía comprender. Koddel apareció ante mí con su perfecto rostro sonriendo con suspicacia. Tenía una mirada que no lograba descifrar, como si quisiera devorarme con los ojos.
—¿Qué está pasando? —pregunté, con furia, mostrándole el mayor de los enojos.
No logré seguir hablando. El comenzó con