Estaba en el cuarto de huéspedes de mi hermana, el cual era igual cómodo. En realidad, cualquier cama me hubiera resultado cómoda estando en esta condición, agotada y con mil cosas. El sueño me ganó, incluso con la ansiedad de mañana tener que partir.
No había comprado nada para el viaje. Me llamaron para decirme que mi casa se había salvado al menos a la mitad, pero mis pertenencias habían quedado cubiertas enteramente de tizne negro y eso era imposible de quietarse.
Era de poca importancia en