A mis oídos llegaban las palabras como hilos congelados. Cuando Koddel preguntó sobre él sitio en el cual había transcurrido el asesinato, su hermano se dispuso a llevarlo a la escena. No los seguí, no me pareció adecuado, él tenía que hacer esto sola.
Me pregunté si este sería el mejor momento para irme, tomar un taxi y llegar hacia el aeropuerto más cercano. Eso quizás fuera lo mejor, para volver a mi vida tranquila. Aquí no parecía ser un lugar hermoso para vivir, el asesinato de una mujer e