Esta guerra estaba cambiando a cada minuto que transcurría. Ahora estábamos encerradas, sin nuestras armas, la vigilancia de afuera de la casa debía creer que estábamos escondiéndonos y nada más. Pero estábamos encerradas en este cuarto, no podrían escucharnos si nuestros gritos comenzaban a oírse. Pensé en tomar mi móvil ingenuamente, ellas se lo habían llevado.
Ni siquiera podríamos avisarle a Koddel que habíamos caído en una trampa. Ellos debían estar peleando en este momento, entre disparos