Zim trajo una docena de sándwiches de queso y una botella de zumo de naranja. Los depositó en la mesa ratonera del living donde nos hallábamos. Luego de una larga charla, el me comentó que esta era una de sus casas favoritas, porque salía a pasear por el vecindario por su tranquilidad. De todas las personas que había conocido, el parecía ser el más sincero.
—Tienes mucha hambre. —dijo sonriendo, al ver como los sándwiches desaparecían rápidamente y la botella se vaciaba.
En realidad, mi estomag