Beth no pudo rechazarlo, y el beso la envolvió con una intensidad inesperada.
Sus labios se encontraron con desesperación, como si ese momento fuera el único en el mundo.
El sabor de su boca la hizo perderse, y cuando sus manos recorrieron su cuerpo por encima de la tela de la ropa, todo lo demás pareció desvanecerse.
La pasión era pura, arrolladora, y en ese instante, se sintió como si todo lo que había sucedido hasta ahora fuera insignificante.
El deseo la estaba consumiendo por completo, y cu