Enterprises Misuri
Beth llegó temprano a la empresa, como siempre, con un café caliente en mano. Sabía exactamente cómo le gustaba a Mateo: fuerte, con apenas un toque de azúcar. Era un detalle pequeño, pero le gustaba pensar que, al menos en algo, podía anticiparse a sus necesidades.
Sin embargo, al llegar a la recepción, la secretaria la miró con cierta incomodidad antes de hablar.
—Señorita Beth, hay alguien en la oficina del señor Savelli.
Beth frunció el ceño.
—¿Quién?
—No lo sé… pero se ne