Beth descansaba en la tranquilidad de su hogar, acariciando suavemente su vientre mientras sentía las pataditas de su bebé.
Para ella, el embarazo había llegado como un milagro inesperado. Durante tanto tiempo había temido que la vida pudiera terminar en cualquier instante, que el destino la condenara a una existencia llena de penurias, pero ahora, con su salud mejorando día a día, la esperanza se abría paso en su interior.
«Mi bebé, mamá, estará contigo, y tu vida será diferente. Papá y yo hare