Victoria llamó a sus padres, su corazón palpitaba en su pecho mientras el teléfono sonaba.
—¿Ya ha comenzado la operación? —La voz de su madre, Roma, resonó al otro lado de la línea. La preocupación en sus palabras era palpable, como una sombra que se cernía sobre el alma de Victoria.
—Sí, hija, pero debes venir para apoyar a tu hermano —continuó Roma, con un tono que reflejaba la gravedad de la situación.
Victoria apretó los dientes, tratando de calmarse. Respiró hondo, sabiendo que debía ser f