76. Amor eterno
POV ALESSANDRO BALESTRI
Es un alivio enorme cuando veo a Aiden instalado por fin en una habitación normal. El monitor ya no grita alarmas, y aunque sigue pálido, tiene los ojos abiertos, la respiración pareja… está vivo.
El doctor revisa los últimos parámetros y se retira con un asentimiento satisfecho.
Aiden me mira, con una sonrisa débil dibujada en sus labios.
—Parece que lo que dicen es cierto… eso de que la mala hierba nunca muere —bromea con voz ronca.
—Pues al parecer es verdad