101. El último sacrificio
POV EDUARDO SANTILLANA
Mi corazón late desbocado, golpeándome el pecho con una fuerza que no comprendo. Hay una opresión constante, una alarma que no se apaga. Abby no ha dejado de cruzar mi mente ni un solo segundo.
Alonso ya sabe todo lo relacionado con Daniel por lo que, apoyó mi idea de mantenerla aislada estos días.
Aun así, fui un torpe.
Un estúpido.
Olvidé entregarle su celular.
Ese pensamiento me atraviesa, por lo que decido tomar las llaves del auto.
Decidido a ir a su casa para devolvérselo… pero en el fondo sé que también es porque necesito verla.
Al llegar, la sirvienta me recibe con una expresión neutra que no tarda en inquietarme.
—La señorita Abby no está —dice.
Mi pulso se acelera.
—¿A qué hora salió? ¿Dijo a dónde iba?
—Salió por la mañana, antes del mediodía. No ha regresado —responde.
Miro el reloj: cinco de la tarde.
El aire me falta.
Alonso no está; viajó a Madrid.
Cuando David entra por la puerta, no me controlo.
—David, ¿sabes dó