La situación dentro del ambiente era hostil, sobretodo tensa.
— Ya hice lo que me pediste, ahora cumple tu parte del trato.
Edith jugó con la desesperación de Augusto un par de minutos, su mano estaba cansándose de apuntar extendida hacia ella, solo cuando se aseguró de establecer su superioridad le entregó la cinta de video.
— Te dije que todo saldría bien, ya puedes continuar siendo un cerdo asqueroso sin que el mundo ni tu esposa lo sepan. — Se limpió las manos con un pañuelo, el que dejó ca