Treinta y uno.
Anastasia no podía creer lo que estaba escuchando, su cuerpo se sintió frío y pesado tan pronto Erick terminó de hablar, incluso mucho antes, durante toda su narración.
Jamás hubiera creído que el pasado de Erick sería así de grave.
— Al principio creí que saldría, es decir, Máximo sabe nadar, pero cuanto más pasaba el tiempo me dí cuenta de que no lo hizo. Estaba asustado. Tenía mucho miedo... Miedo de mis propias emociones. — Erick se miró las manos. — Yo me sentí aliviado de que no saliera,