Doce.

Creyendo que se trataría de alguna clase de mala broma miró a Erick, él se veía igual o más desconcertado de lo que estaba ella por lo que comprendió que probablemente no era un truco.

Aparentemente el chofer se percató del estado de confusión en ambos, en lugar de frenar o tratar de dar alguna excusa vaga los miró a través del retrovisor, bloqueó las puertas del auto y aceleró la velocidad, asegurándose de que no tuvieran ningún tipo de escapatoria.

Erick mantuvo la calma y silenció a Anastasi
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