UNA EX.
Al día siguiente, Marcos se levantó temprano, como todos los días. Después de darse una ducha, bajó a desayunar. Mientras lo hacía, le dio una revisada al celular, encontrándose con los mensajes enviados anoche a su esposa, aún sin responder. Dejó el celular a un lado y bebió del café. Limpiándose la boca, se levantó y salió del comedor.
—¿Tienes tiempo? —inquirió Elisa.
Marcos miró el reloj de mano y asintió. Caminaron juntos hasta la sala y se sentaron frente a frente.
—Como ya vas a volver co